Debido al ruido de esa noche, cada vez más ruidosas las noches debido a ruidos que provienen de gargantas calvas, me desperté a eso de las 10 y algo después de haber dormido 2 horas y algo. Pues me decidí a ver la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Avisé a la gente y vinieron conmigo, así que mi hermano, Varelita, Aris y yo nos fuimos al metro dirección IFEMA. Preguntamos a una chica de la recepción de la feria de muestras donde estaba la Ciudad Deportiva y nos dijo “justo detrás de IFEMA”. Claro IFEMA no es la feria de ganado de Avilés ni la feria de muestras de Gijón, es algo muy grande, así que dimos toda la vuelta debajo de un sol de justicia (que quijotesco esto del sol de justicia) y después de ver que nos quedaba mucho por andar nos pillamos un taxi.
Llegamos delante de la Ciudad deportiva del Real Madrid, vamos, lo que es Valdebebas o Valdedebas o algo así. La cosa es que no la pisamos porque no pudimos entrar, nos prohibieron la entrada, por lo tanto nos quedamos fuera con gente que también estaba fuera, como las chicas con folios y bolis para ver si caía algún autógrafo. En eso pasa Miñambres y Mejía, el segundo sí, pero el primero creo que también juega en el Madrid. Creo que en el de Primera División. A mí me recuerda a una marca de miel o de polvorones “Mantecados Miñambres”. Y ahora punto y aparte.
Vemos que se nos acerca un coche negro, un gran coche que va incrementando su velocidad, era grande, muy grande. De repente pasa a mi lado, rápido, y sólo adiviné ver quien iba dentro en un momento. Fue un flash, pero el mejor flash de mi vida, dentro de ese coche, con gafas de sol y perfectamente vestido con una camiseta como de pico estaba él, Beckham. Me quedé parado un momento porque hice una foto donde solo se ve el quitamiedos, pero es la mejor foto que he hecho en mi vida… ¡Ayyy, que momento!
Como ahí no paraba ni el Tato, nos fuimos caminando hacia donde había cuatro chicas, una de ellas coja, donde también paraban los coches, sobre todo cuando la coja caminaba. Debe ser eso de dar pena… Pero pasamos de quedarnos ahí y seguimos caminando hasta llegar a una rotonda donde estaban los siguientes personajes:
La niña que lo sabía todo–> Fan número 1 de Sergio Ramos, según la “madre”, y que se sabía todos los coches de los futbolistas, gritaba mucho y se creía muy profesional. Conocía a Marcelo, un jugador del Madrid que se parece a Robinho, pero que según ella, “este es más claro”. Ella estaba con una amiga.
Los dos de la risoterapia–> Se reían siempre, y estaban muy contentos de ver a sus ídolos allí. Eran muy majos y me explicaban quienes eran los jugadores ya que Aris me distraía con Raul Bravo en vez de Pavón y diciendo que Torres era Fernando en vez de Miguel…
La fea–> Chica que irá a un próximo programa de Cambio Radical porque la cara no era muy agradable a la vista. Por lo demás metía la cabeza siempre para sacarse la foto con los futbolistas. Sobre todo con Cannavaro, hombre al cual toqué con mis dedos índice, corazón y anular de la mano derecha. Me miró mal, igual le apreté donde se metía la jeringuilla de la EPO, quien sabe.
La niña, el niño y la madre que los parió–> La niña que no había pasado mejor día en su vida, tal y como dijo la madre, el niño que se quería ir al coche y la madre que lo lleva, le abre la ventana para que respire y después el niño, cual hamster dentro de una ratonera, se movía, gritaba por su madre desesperadamente con gritos de “Mamá, mamá”, se subía a la bandeja del coche… Mientras la madre ponía a la niña enmedio de la carretera porque decía que así paraban los coches,… claro, sobre todo si la matan paran, o eso esperamos, porque ni Robinho, ni Diego López, ni De la Red (que también juega), ni Van Nistelroy, ni la estrella apagada y sin palabras, más soso que un día sin pan, como es, sí hombre, el que falló el penalty en el 98, que lanzó el balón al 8ºD del piso de delante, ayy, como era, el que no habla, el de “sí bueno no”, ah, coño, Raúl.
La cosa me quedo con Beckham y su flash, Casillas que no me dio la mano pero resultó ser majo, Miguel Torres por ser humilde y simpático, Sergio Ramos porque hasta lo vi guapo y majo, y mira que tiene una napia… y el coche de Michel Salgado, un Audi R8 que yo pensaba que esos coches tipo “Minority Report” no existían, pero sí, mira tú.
De ahí a comer, siesta, salida por Huertas y la Puerta del Sol, ofrecimiento de nuevo para irnos de putas, mi hermano y yo a la cama, con el silencio de no tener ronquidos, y Vare y Aris a las 7.30 hora desde la cual no pegué ojo.
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